La vuelta a la belle époque

| 2.8.10 | comentarios »

(...) el capitalismo contrarreformado y remundializado de nuestro tiempo se parece bastante al capitalismo prerreformado y mundializado de la belle époque del último tercio del siglo XIX, tan bien estudiado por Marx (y Engels) en su dinámica innovadora y, a la vez, depredadora, expropiadora, colonizadora y belicista. Vistas las cosas desde ahora, las tres o cuatro décadas de capitalismo socialmente reformado y conscientemente desmundializado que siguieron a la derrota militar y política del fascismo en la II Guerra Mundial, parecen un período excepcional. Con la llamada "globalización" volvió, si me permites la exageración inevitable en una entrevista corta, la "normalidad" capitalista. Y con la vuelta de la "normalidad" capitalista, era en cierto modo inevitable alguna vuelta a Marx.

| Antoni Doménech en entrevista.

Manipulación y medios de comunicación

| 6.5.10 | comentarios »

Conferencia del sociólogo Felipe López-Aranguren.



| via: Rebelión en la Colmena.

Absurda ironía | Stiglitz

| 9.3.10 | comentarios »

Es una paradoja absurda, una ironía de vuestra historia europea. ¿No se dan cuenta? Los gobiernos han contraído muchas deudas para salvar al sistema financiero europeo, los bancos centrales mantienen bajas las tasas de interés para ayudarlos a recobrarse, no para favorecer la recuperación. Y, ¿qué hacen las grandes finanzas? Usan las bajas tasas de interés para especular contra los gobiernos endeudados. Consiguen seguir ganando dinero sobre el desastre que ellos mismos han generado.

Esto no termina aquí. Los gobiernos decretan medidas de austeridad para reducir el endeudamiento. Los mercados consideran que no son suficientes y siguen especulando con sus títulos a la baja. De este modo los gobiernos se ven obligados a agregar medidas de austeridad. La gente común pierde aún más, las grandes finanzas ganan todavía más. Moraleja de la fábula: culpables premiados, inocentes castigados.
Joseph Stigliz en entrevista.

Urbanismo | Guy Debord

| 2.2.10 | comentarios »

"Y quien llega a ser Señor de una ciudad acostumbrada a vivir libre y al punto no la destruye, que tema ser destruido por ella, porque ésta tiene siempre por refugio en sus rebeliones el nombre de la libertad y sus viejas costumbres, las cuales ni por el paso del tiempo ni por beneficio alguno se olvidarán jamás. Y por más que se haga o se provea, si no se expulsa o dispersa a sus habitantes, estos no olvidarán en ningún momento ese nombre ni esas costumbres..."
Maquiavelo, El Príncipe.

La producción capitalista ha unificado el espacio, que ya no está limitado por sociedades exteriores. Esta unificación es al mismo tiempo un proceso extensivo e intensivo de banalización. La acumulación de mercancías producidas en serie para el espacio abstracto del mercado, al mismo tiempo que debía romper todas las barreras regionales y legales y todas las restricciones corporativas de la edad media que mantenían la calidad de la producción artesanal, debía también disolver la autonomía y calidad de los lugares. Esta fuerza de homogeneización es la artillería pesada que ha derribado todas las murallas chinas.

Es para llegar a ser cada vez más idéntico a sí mismo, para aproximarse mejor a la monotonía inmóvil, para lo que el espacio libre de la mercancía es, a partir de ahora, incesantemente modificado y reconstruido.

Esta sociedad que suprime la distancia geográfica acoge interiormente la distancia en tanto que separación espectacular.

Subproducto de la circulación de mercancías, la circulación humana considerada como un consumo, el turismo, se reduce fundamentalmente al ocio de ir a ver aquello que ha llegado a ser banal. La organización económica de la frecuentación de lugares diferentes es ya por sí misma la garantía de su equivalencia. La misma modernización que ha retirado del viaje el tiempo le ha retirado también la realidad del espacio.

La sociedad que modela todo su entorno ha edificado su técnica especial para trabajar la base concreta de este conjunto de tareas: su territorio mismo. El urbanismo es esta toma de posesión del medio ambiente natural y humano por el capitalismo que, desarrollándose lógicamente como dominación absoluta, puede y debe ahora rehacer la totalidad del espacio como su propio decorado.

La necesidad capitalista satisfecha en el urbanismo, en tanto que congelación visible de la vida, puede expresarse - empleando términos hegelianos - como la predominancia absoluta de "la apacible coexistencia del espacio" sobre "el inquieto devenir en la sucesión del tiempo".

Si todas las fuerzas técnicas de la economía capitalista deben ser comprendidas como operantes de separaciones, en el caso del urbanismo se trata del equipamiento de su base general, del tratamiento del suelo que conviene a su despliegue; de la técnica misma de la separación.

>> CONTINUAR [en #172]

| fuente: El Acondicionamiento del Territorio, en Guy Debord, La Sociedad del Espectáculo.

| relacionado: Sobre la destrucción de las ciudades en tiempos de paz, de Jean-Claude Michéa.

Hegemonía militar USA

| 26.1.10 | comentarios »

El mundo de la guerra hoy está dominado por una única superpotencia. En términos militares Estados Unidos se asienta en el mundo como un coloso. Un país con sólo el 5% de la población mundial es responsable de casi el 50% del gasto global en armamento. 

Sus once flotas navales con portaaviones patrullan cada océano y sus 909 bases militares están repartidas estratégicamente por todos los continentes. Ningún otro país tiene bases recíprocas en el territorio estadounidense, sería impensable e inconstitucional. Hace veinte años que acabó la Guerra Fría y Estados Unidos y sus aliados no se enfrentan hoy a ninguna amenaza militar significativa. Entonces, ¿por qué no hemos tenido el esperado dividendo de paz? ¿Por que la nación más poderosa de la tierra sigue aumentando su presupuesto militar, que supera ahora los 1,2 trillones de dólares en un año en términos reales? ¿Qué amenaza se supone que va a contrarrestar todo eso? 

La respuesta estadounidense ha sido en gran parte militar, la expansión de la OTAN y encerrar a Rusia y China dentro de un anillo de bases y alianzas hostiles. Y sigue presionando para aislar y debilitar Irán.

Alan Mackinnon en Septiembre del '9, presidente de la Campaña Escocesa por el Desarme Nuclear | fuente