Censura por saturación

| 8.9.06

Simón Royo

El mecanismo de la censura por saturación se ejerce mediante la proliferación de la información inane en una abundancia imposible de procesar, mediante un bombardeo mediático insistente y repetitivo que impide el pensamiento crítico y fomenta la apatía y la renuncia a querer saber la verdad. Esa es la diferencia entre un mundo en el que se perseguían en un Índice de la Inquisición a libros considerados peligrosos y otro en el que los libros "peligrosos" son imposibles de encontrar entre miles y miles de volúmenes y de páginas Web. Un mundo globalizado en el cual, una vez encontrada, con suma dificultad, la información, resulta de tal magnitud su cantidad, que es finalmente imposible discriminar entre la relevante y la irrelevante, pues toneladas de la segunda ocultan a la primera.

Es verdad que siguen publicándose cierto número de novelas que, al margen de su calidad, proponen al lector algunas preguntas, pero esas novelas son cada vez menos, se han convertido en productos minoritarios, y cabe la posibilidad de que quienes los escriben mueran pronto por inanición. No hace falta que los mercaderes persigan o manden asesinar a los poetas, quemen sus libros y torturen a sus seguidores, basta con hacerles el vacío, fomentar una política de la indiferencia y del aislamiento, premiar la mediocridad y el conformismo. Basta con el desprecio para que los grandes escritores terminen muriendo de hambre y de abandono, sin que nadie se sienta responsable y a nadie se pueda señalar con el dedo. Pero es que el responsable de censurar y perseguir u omitir y aislar a la palabra disidente no es ninguna persona en concreto, aunque algunas tengan nombre y apellidos, sino un sistema económico-social determinado, que conocemos como capitalismo.

El fenómeno se complica cuando nos damos cuenta de que la prohibición y persecución significaban antaño que se había hecho mella en el sistema y se amenazaban sus fundamentos, mientras que ahora todo puede salir a la luz porque, aunque molesto, ya no amenaza los fundamentos de un sistema que carece de fundamentos. La censura se ha vuelto, como la guerra, una censura preventiva. Libertad de expresión sólo significa que la censura no es oficial, sino que permanece encubierta y se ejerce con métodos sutiles. Hay países en los que existe la censura, y entonces es necesario luchar para evitarla y para escribir, en lo posible, todo lo que uno pretende escribir, a pesar de todo. Hay países en los que existe libertad de expresión, en los que no se da una censura oficial, pero la libertad del periodista está limitada por los intereses de la cabecera para la que trabaja. En muchos casos, el periodista, especialmente si es joven, debe afrontar muchos compromisos y usar diversas tácticas para evitar el choque directo, y así ir tirando. Pero no siempre es posible, y éste es el motivo por el que se dan tantos casos de persecución. Son tácticas de persuasión indudablemente muy distintas de las acciones violentas de las que hablábamos antes: asumen la forma del despido, de la marginación efectiva de la vida laboral, de la amenaza de naturaleza económica.

En realidad sólo los cínicos sirven para multitud de oficios además del de periodista en la sociedad capitalista. En la empresa privada resulta obligado autocensurarse ante el continuo chantaje de los garbanzos. El triunfador será el más hipócrita y el más cínico, aunque hoy se denomina pragmatismo a lo que antes se llamaba contemporizar. No sólo la amenaza de despido pende sobre el apóstata sino también la amenaza del vacío, la amenaza de la difamación y la amenaza de la criminalización.

Hay muchas formas de censura en la actualidad, la indiferencia de los grandes medios pertenecientes a grandes corporaciones es una de ellas, la saturación de información publicitaria, superficial e inane de esos mismos medios es otra, la amenaza de despido es una más. Entre todas ellas, como náufragos en el océano, las informaciones críticas contra el poder establecido y las informaciones relevantes, profundas y de fondo, flotan a la deriva, o navegan abriéndose paso a través de los medios alternativos y minoritarios.

En España la televisión se ha convertido en una alienante máquina de agresión subliminal en los circuitos cerebrales de los ciudadanos y mientras se nos dice que vivimos en una sociedad pluralista lo único que puede verse en todos los canales y a casi todas horas es el mismo espectáculo de legitimación constante del capitalismo tardío, lerdificación publicitaria y chismes groseros de cotilleo preparado e inventado (los programas o películas que pudieran incidir en los circuitos cerebrales de los ciudadanos en el sentido contrario a de la lobotomía suave y silenciosa son relegados a la madrugada o a horas de mañana en fin de semana.)

1 comentarios:

asimov dijo...

Totalmente de acuerdo, sobre todo en el último párrafo.

salu2.