De la adicción a las noticias

| 22.12.06

elsentidodelavida.net

Conclusiones extraídas de un artículo titulado Superando la adicción a las noticias de Steve Pavlina después de vivir 30 días sin noticias:

De acuerdo a su experiencia, los primeros días fueron muy difíciles. Consiguió superar las primeras crisis pero no sin titánico esfuerzo. Casi una semana después se dio cuenta de que seguía desesperado por saber lo que pasaba en el mundo. Fue entonces cuando se le hizo obvio que no estaba tratando con un hábito, sino con una adicción.

Su adicción a las noticias satisfacía su necesidad de sentirse en contacto con lo que sucede en el mundo. El efecto secundario negativo era que le estaba predisponiendo a pensar de una manera más negativa y basada en el miedo.

El método básico para sobreponerse a una adicción consta de dos etapas: control y sustitución. Primero te haces con el control temporal de la situación, por ejemplo sometiéndote a un periodo de desintoxicación de 30 días. Después, identificas la necesidad que cubre esa adicción y la intentas sustituir por una manera alternativa y no destructiva de satisfacer esa necesidad.

Desde esa perspectiva privilegiada en la que uno se eleva por encima del laberinto en el que se encuentra y lo ve en perspectiva, confeccionó una lista de observaciones:

Las noticias son predominantemente negativas: ¿Qué titular atrae más tu atención?: ¿"Otro día maravilloso" u "Otro tiroteo mortal en la Ostra Azul"? Para conseguir tu dispersa atención, las noticias tienen que golpearte. En la práctica significa que tienen que asustarte o preocuparte. El encargado del marketing en el mundo informativo se llama Miedo.

Leer noticias es adictivo: Si crees que no, intenta dejarlo durante treinta días. Incluso cuando sólo quieres echar un vistazo a los titulares, terminas leyendo artículos sensacionalistas que carecen de cualquier tipo de valor.

Las noticias son miopes: Los informativos presentan una ilusión de completitud. Uno ve un telediario y tiene la sensación de estar al día de todo lo que ha sucedido en el mundo, pero lo cierto es que esta cobertura es ridículamente pequeña. Existen cada día acontecimientos fascinantes que nunca van a llegar a los periódicos. Después de haberte dado tu empacho de prensa escrita y de informativos televisivos tienes la impresión de estar al tanto de lo que pasa en el planeta. Con millones de personas en el mundo, estás equivocado.

Las noticias son marketing: Piensa esto, no pienses esto otro; ten miedo de esto, preocúpate por esto otro. Sí, todos vamos a morir. Asústame para que compre el producto del patrocinador y me sienta mejor. El calentamiento global no parecerá tan demoledor cuando esté conduciendo mi coche nuevo y enchufándome antidepresivos. Acojóname y luego véndeme la cura.

Las noticias son superficiales: Temas complejos son reducidos a un par de palabras que suenan bien y que llenan el espacio del reportaje. Cualquiera que tenga un cierto conocimiento de un tema en concreto y lo haya visto abordado por una publicación o un telediario se habrá llevado las manos a la cabeza al ver los innumerables errores de bulto en los que se incurre. Un periodista es un experto en todo, algo que por definición no existe. Si te interesa un tema, ahórrate las noticias y compra un libro escrito por alguien que sepa de verdad.

No se puede confiar en las noticias: Empieza a buscar la presión de los grupos políticos y los intereses de las grandes empresas detrás de cada noticia. Es imposible encontrar informativos masivos independientes y con opiniones neutrales.

Las noticias condicionan tu manera de pensar: Esto es de lo que se va a hablar ahora, esto es lo que se va a vestir, así son los guapos y guapas de hoy... Haz lo que te decimos y encajarás perfectamente en esta sociedad que estamos creando. Los telediarios moldean tu opinión.

Las noticias no son importantes: Lo que se te presenta como importante generalmente no lo es. ¿Cuántas de las noticias de hoy recordarás en un año? ¿Puedes siquiera recordar las noticias de hace un mes? El cerebro descarta la mayor parte de las noticias porque en realidad no tienen el más mínimo interés para ti. Lo único que queda es la seguridad de que has de tener miedo, aunque todavía no sabes muy bien por qué.

Las noticias son repetitivas: La mayoría de los informativos son repetitivos, redundantes y dicen lo mismo una y otra vez. Repiten las cosas hasta que las convierten en verdades.

Las noticias son irrelevantes: ¿Cuántas de las noticias que aparecen en la tele son personalmente relevantes para ti? En la práctica, virtualmente, ninguna.

Las noticias no ofrecen interactividad: ¿En la resolución de cuántos de los problemas que te ha presentado la prensa hoy podrías participar activamente ahora mismo?

Las noticias sólo se centran en los problemas: A los informativos les encanta sacar los problemas a la palestra. Te darán detalles de todo lo que va mal con una profundidad pasmosa. ¿Cuántos de los desastres presentados en un telediario has resuelto a lo largo de tu vida? ¿En cuántos de ellos te encuentras trabajando activamente ahora mismo? Los telediarios y los periódicos te impulsan a preocuparte por los problemas pero no a solucionarlos. Si dejas las noticias una temporada te darás cuenta de que dedicas más tiempo a resolver problemas que a preocuparte por ellos.

Las noticias son una pérdida de tiempo: Compara la utilidad de las horas que dedicas a ver y leer noticias con otras actividades y te darás cuenta del poco valor de ese tiempo. Si empleas 30 minutos diarios a informarte en periódicos y televisión, al cabo de un año habrás dedicado a ello un mes laboral (unos 23 días de ocho horas). ¿Realmente resultó tan valioso ese tiempo que dedicaste el año pasado? ¿No lo hubieras podido emplear en hacer nada mejor? ¿Qué tal un mes más de vacaciones?

Extraído del artículo Vivir sin noticias del blog El Sentido de la Vida.

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