Creando pseudo-entornos
| 23.1.07Nuestra memoria es efímera, la información es tanta que sólo podemos acordarnos de lo que los medios nos recuerdan todos los días. Pero lo peor quizás no sea que nos harten de mensajes sobre los (ataques de) perros y los pollos (intoxicados), sino lo que nos dejan de decir. Porque estas campañas temporales nos indican que hay temas importantes de los que no nos enteramos, que se olvidan o pasan de moda, que quizás comemos pollos contaminados hace años y no nos enteramos hasta que un señor ministro europeo quiere avisarnos, que nuestros hombres maltratan a las mujeres durante siglos y sólo hablamos de ello durante dos meses, y que sólo le damos importancia a aquello que lo medios de comunicación, no siempre por razones nobles, nos ponen sobre la mesa.
A veces, el exceso de mensajes sobre un mismo tema nos satura, nos vuelve paranoicos pensando que todos los perros nos van a morder o que toda la comida está envenenada, mientras el silencio absoluto sobre otros temas nos hace olvidarlos. Por exceso o por defecto la realidad se desvirtúa, se deforma hasta perder su esencia y convertirse en otra realidad construida y mediatizada por los flujos informativos. Sólo parece real lo que se legitima mediáticamente, el resto de la realidad no es, no existe sino sale en la televisión.
Extraído del artículo "Moda, sensacionalismo y agenda-setting" de la Lic. Ileana Medina Hernández.
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