Marginales, desertores, jóvenes huelguistas radicales son aún "románticos" o salvajes, su desierto caliente está hecho a imagen y semejanza de su desesperación y de su furia de vivir de otra manera. Alimentada de utopías y pasiones, la indiferencia aquí permanece "impura" aunque proceda de la misma cama fría de profusión y atomización. Será necesario pues un mayor enmarcamiento, más animación y educación para enfriar a esos nómadas: el desierto está ante nuestros ojos, debemos inscribirlo entre las grandes conquistas del futuro, al lado del espacio y la energía.
| de "La era del vacío", Giles Lipovetsky, 1983.
3 comentarios:
Ey! bienvenido de nuevo, ya empezábamos a sufrir pq no volvieras :)
un saludo!!pensaba que ya nos habias abandonado!sabes link para bajar este libro??
¿Vuelve, quomodo a actualizarse?
salu2.
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