Gran Deuda, ¿Gran Guerra? | Toni Negri
| 10.11.08Cuando se llega a una deuda pública que es prácticamente de diez billones de dólares, como en los EEUU, y cuando piensas que esta deuda pública está principalmente sostenida por los préstamos que China y los países del continente asiático y los del Golfo hacen a los estadounidenses, comprendes que el problema es la necesidad de extinguir, o al menos contener esta deuda. Son cifras que no podemos ni siquiera imaginar, son diez o quince veces el balance del Estado italiano, es decir, el balance de una nación de sesenta millones de personas. Y sobre todo no podemos ni imaginar cómo grandes países como China o India o los países del Golfo, que son, individualmente y en su conjunto, grandes potencias económicas, pueden continuar pagando la deuda estadounidense sin exigir contrapartidas. Contrapartidas en términos de poder efectivo. He aquí la gravedad del problema, porque de nuevo se vuelve a hablar de guerra, y no en los términos de las “guerras policiales” a la manera de Bush, sino de verdaderas guerras, de las guerras de destrucción entre las grandes potencias económicas por la conquista de la hegemonía global. Ayer, por ejemplo, he leído una noticia absolutamente increíble de la agencia de calificación Moody’s, que es una de las grandes agencias que sirven para cubrir de garantías a otras bandas de delincuentes, es decir, que garantizan la fiabilidad de los balances, de las cuentas de las empresas y de las naciones. Pues bien, en esta situación, siguen dando la máxima calificación, esto es, de "AAA", a los EE.UU, a su balance estatal. ¿Y por qué lo hacen? Porque los EE.UU. siguen siendo a pesar de todo la mayor potencia militar. La capacidad de promover la guerra, de ejercer un poder de mando por la vía militar, es la garantía en última instancia de la potencia económica estadounidense.
(...) hoy nosotros debemos evitar los peligros de la guerra, porque recordemos que las grandes crisis, las "crisis darwinianas" del sistema, son crisis que a menudo inducen a la guerra, porque el egoísmo se organiza como guerra, el egoísmo en crisis, el egoísmo frustrado se organiza como guerra.
(...) hay que estar muy atentos a los discursos fascistas, porque se trata de fascismo cuando se ataca a los grandes patronos todopoderosos, fingiendo que detrás no hay un sistema, un sistema capitalista, como si los responsables fueran solamente los corruptos. Esta es una historia que comienza con la Revolución francesa, había nobles malos, pero la nobleza era en el fondo un sistema bueno; y el latifundio en el fondo un sistema justo, pero está la mafia y no todo lo demás; hay banqueros malos pero los demás son buenos... Todos estos discursos tienen una doble finalidad: eliminar la diferencia de clase e identificar simples chivos expiatorios.
| fuente: Toni Negri, en entrevista: "Una crisis nacida desde abajo".
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