Crónica de un verano (1960)
| 17.9.09Podría titularse Crónica del malestar. Malestar del sujeto alienado del capitalismo. Para ello, ponen ante la cámara a un puñado de gente y les formulan la pregunta decisiva: ¿Es usted feliz? De sus respuestas emerge un mapa espiritual de su tiempo a la vez que cierta revisión crítica del destino y los anhelos humanos. En breves apuntes esboza la vida francesa en medio de la industrialización y también de la crisis económica, las tensiones sociales desatadas por al guerra de Argelia, las resonancias en la metrópoli de la arremetida de los movimientos de liberación en las colonias africanas. Todo anunciando la explosión fulminante de mayo del 68. [miradas]
París/Saint Tropez. Verano de 1960. Una cámara de cine al servicio de la antropología y la sociología con la intención de comprender al ser humano. Una reflexión sobre la incidencia del cine en las vidas de las personas y la dimensión hermenéutica de aquello que denominamos verdad. Jean Rouch y Edgar Morin, con el sello en la producción de Anatole Dauman, son los responsables de esta crónica de verano convertida en la película manifiesto del llamado cinema verité. La cámara al hombro, sobriedad cinematográfica y dos cuestiones: ¿Cómo vives? ¿Eres feliz?. Estudiantes, artistas, desempleados, anónimos parisinos de diferentes clases sociales que toman cada día el metro, reflexionan sobre sus vidas y su concepto de la felicidad, la soledad, la indiferencia, la guerra… No son actores, sino ‘hombres y mujeres que dieron un momento de su existencia’ al cine.
Rouch-Morin se lanzan en una búsqueda sincera hacia la esencia cinematográfica para confeccionar un interesante retrato de aquellos jóvenes y no tan jóvenes que protagonizarían años más tarde el Mayo del 68. Un cine capaz de adentrarse en el interior del ser humano con una actitud curiosa, respetuosa y humanista para después confrontar a los protagonistas con sus propias ideas delante de una pantalla de cine. [contrapicado.net]
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